El mes pasado (marzo) estuvo rodeado de situaciones que llamaron poderosamente la atención de la opinión pública tales como el caso del homicidio de la famosa niña Paullette y el sonado caso de 8 jóvenes ejecutados en dos municipios del estado de México en la misma noche (efectivamente, por el mismo comando armado) lo que se traduce o implicaría, sobre todo en este ultimo caso, que los ajustes de cuentas entre narcotraficantes ya no son exclusivos de los estados fronterizos, sino que cada vez se están acercando mas a la ciudad de la desesperanza.
¿Es la violencia un método de aplacar a los rivales? Por el contrario, no hace falta ser criminólogo para adivinar que violencia genera más violencia, el resultado es siempre el mismo…muerte.
A la par que se desarrollan estos y cientos de acontecimientos violentos a lo ancho y largo del país, me corresponde analizar un asunto de homicidio calificado en el despacho de abogados donde litigo. El asunto no esta marcado por el escándalo público, pero no por eso es menos o mas importante: la muerte de un joven militar a manos de su propia esposa, Nancy Vega Hernandez.
Tener el expediente en el escritorio (averiguación previa, causa y hasta el toca penal) es como tener una novela frente a ti que ofrece historias de varios personajes (testigos, denunciantes) opiniones (pliego de posiciones, diligencias, peritajes) y posible solución al entramado sangriento (conclusiones, sentencia) y entonces uno se convierte en una especie de autor adjunto que ofrece su conclusión alterna, algo así como una especie de novela o película experimental con varios desenlaces alternos dentro de la cual también el abogado es actor.
La historia completa de este homicidio en la próxima entrega.

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