lunes, 17 de mayo de 2010

La Propuesta Musical





El rock ingles siempre se ha caracterizado por su sonido limpio, alejado de las grandes distorsiones del rock americano, así como por su lírica más poética que política.

Fue hace a penas 15 días que me tocó realizar una diligencia de embargo en Cuatitlán Izcalli, estado de México, lugar del progreso en puentes, transporte público chatarra y predominancia panista. Esta ocasión me toco ir con toda la comitiva de la empresa para la cual se desarrollaba dicho embargo; buenos clientes, buena charla, buenas comidas y sobre todo, buenos brindis. Recuerdo las palabras de mi mentor, el licenciado Zavala, cuando una vez me dijo “déjate consentir, tenemos buenos clientes, ellos te pagan todo”. Fue de regreso y cuando el ánimo se encontraba más exaltado que nunca por el éxito de la diligencia, que el dueño de la empresa, Sir Víctor Méndez Crispin, puso el estereo a todo volumen en esa camioneta súper ostentosa en la que viajábamos…Roxy Music.

¿What a fuck?... a juzgar por la vestimenta de aquel hombre obeso y bonachón, cualquiera se imaginaría que Banda Recodo y Banda Limón seria lo único que se escuchara en esas bocinas.

Yo pregunté, ¿esa no es la voz de Bryan Ferry?, solo bastó eso para entonces desatar una conversación de casi dos horas de música. Total, fue durante el regreso que mi nuevo amigo- cliente me deleitó con lo mejor de su discografía: Foreigner, Roxy Music y otros tocaron para nosotros en la súper camioneta.

Y entonces escuché algo que me pareció rock inglés pero sin poder distinguir las vocales; busqué en mis archivos sonoros mentales a quién podría corresponder aquella voz joven, profunda, enérgica y a la vez estridente pero sin encontrar correspondencia entre voz e imagen. No es que me pareciera brillante, simplemente me gustó por su simplicidad, su sencillez.

“Son los Arctic Monkeys” dijo el obeso bonachón, quien había notado la extraña curiosidad  con la que escuchaba esa música nueva. Fue cuando sacó de la guantera la portada del disco, oprimió pausa en el moderno estereo de controles al volante, sacó el disco del reproductor, lo metió en la funda y me lo dio. “Tome abogado”, se lo recomiendo, a mi me gustan mucho, incluso pensaba ir con mi esposa al concierto que darán hoy en la explanada del Estadio Azteca, pero desafortunadamente mi mujer prefiere una cena con su yerno. Mire, aquí tengo los boletos.

Regresé al despacho bien comido, bien bebido, bien pagado, con disco nuevo y boletos para los Arctic Monkeys.

Buen concierto, sonido limpio, mucha energía y demasiados adolescentes brincando al mismo tiempo. Definitivamente no formarán parte de mis favoritos, pero sin duda es referente obligado para las nuevas generaciones que gustan de los sonidos sin complicaciones, sin riffs imposibles, sin virtuosismos instrumentales. Música mañanera para inyectarse energía, lista para soundtrack de película dominguera de teenagers.

                                                          *

Por otro lado tenemos algo mucho mas mestizo; por ahí había escuchado que Carmen Leñero era buena escritora, pero ya saben, me resistía a creer que una fulana por el solo hecho de llevar sangre de literato en sus venas, pudiera hacer algo bueno.

Debo reconocer que no la he leído aún, pero fue en uno de esos sábados silloneros en casa, que la descubrí en su faceta de cantante, esta vez fue en canal 11, en el programa “el tímpano” que me deleité con sus vocales. Su música me recuerda mucho a Carol King, o a la Carpenter, pero adaptada a lo nuestro, a lo mexicano, una especie de Lila Downs pero mas blusera y jazzera. No se mucho de ella, solo que efectivamente es descendiente del escritor Vicente Leñero (no se en que grado) y que tiene 51 años, pero no hace falta conocer su biografía, me interesa como artista, como music@, como mujer de “huevos”. Sin mas palabras, se puede escuchar aqui.

domingo, 16 de mayo de 2010

Muchos días sin ella...

Por estos fines de semana de abril me dispongo a ver una pelicula que me han recomendado mucho (gracias Liliana) titulada 500 días con ella (500 days of summer) titulo que me recuerda el libro de Los años con Laura Díaz de Carlos fuentes, película y libro que remontan a la idea del recuerdo, placer y sufrimiento de vivir con aquella mujer que nos cambia la vida. 


Aun no me dirijo a la sala (Cineteca Nacional) pero de entrada puedo adivinar que me encuentro todavía buscando respuestas, aquellas cuestiones que siempre quedan sin responder cuando de relaciones tormentosas se trata. ¿Porque será que nos gusta meter el dedo en la llaga? No se, talvez sea parte de la condición humana, la preservación de la memoria como lo mas valioso de nosotros….en fin….me masturbo mentalmente.


Viendo el trailer creo que enfrento una historia ya muchas veces abordada por la literatura y el cine: el amor; mas bien el desamor. Se trata de la visión idealista de un veinteañero que cree haber encontrado el amor de su vida en un ascensor, mientras ella vive bajo el lema de “el amor no existe”. El trailer de la cinta en You Tube deja entrever algo que me inquieta: la biografía de mi vida, mas bien, la biografía de cualquiera que haya estado enamorado y haya perdido el amor de esa persona. Pues bien, venzo la hueva de domingo en la tarde y me acicalo para dirigirme a la sala de cine. 


¿500 días…con ella?


Pues bien, después de un café americano horrendo y un tabaco fresco de la cajetilla recien abierta, me encuentro en una sala de cine semi llena, pensé que era el único idiota que iba solo, pero descubro con gran placer que habemos muchos solitarios por ahí que no tenemos ningún empacho en sentarnos frente a la pantalla sin la necesidad de arrumacos y sin tomarle la mano a nadie. 


Apago el iphone solo después de lanzar la invitación a través de facebook “gente, ando en la cineteca, exhiben “500 días con ella”, ¿alguien se anima?” evidentemente no espero que se apunte alguien, es solo la nueva costumbre de escribir pendejada y media en las redes sociales, en fin. Se apagan las luces y empieza la película, no sin dejar de notar aun con la penumbra que en la fila siguiente hay una linda chica sola…”le hablaré después de la película”, pienso.


Salgo conmovido y con un pequeño nudo en la garganta “sí, así se siente cuando por mas que hagas ya no tienes cabida en los planes de tu ex” me pareció interesante y muy real el manejo de escenas cuando el director divide en dos la pantalla, por un lado el cuadro que representa lo que deseamos, lo que esperamos que suceda en un encuentro; por el otro, la cruda realidad. 


Pues bien, la película se centra en la mirada de un joven veinteañero que se enamora de summer desde el momento en que la ve por primera vez  y sin pensarlo decide enamorarse (sí, de alguna manera eso se decide, si no es concientemente, por lo menos sí subconscientemente, es necesario bajar la guardia para que alguien penetre nuestros corazones) y después de 500 días, ella termina la relación, sí, así nada mas. 


El resto del film se enfocará en plantear el cómo y el porqué se dio de esa manera, el recuento de los momentos bellos, los malos, los peores…bien dice el narrador en la cinta desde el principio “sepan que esta no es una historia de amor” o por lo menos no la típica historia romántica que termina con el rencuentro después de dos mendigas horas de sufrimiento, no, es necesario saber por lo menos que summer nunca regresa. 

Hay dos momentos en la película que me resultaron como cachetadas por no decir que patadas en el ano, o cubetadas de agua fría, la primera escena de cuando los personajes terminan la relación amorosa y él se encuentra sólo en el cine…en verdad fue incómodo, el chico en la cinta me mira de la misma manera como yo lo miro, es un espejo gracioso dirigido a mí, solo a mí; los dos viéndonos con esa cara de idiotas, solos, viendo películas en la sala del cine, solos…volteo hacia todos lados esperando que nadie me vea con esa expresión de compasión que tengo hacia el personaje, que de pronto soy yo mismo.


La segunda escena es cuando casi al final de la película conoce a otra chica, en este caso es Autumm, la sucesión de mujeres comienza. Excelente película, excelente actuación desenfadada deSummer (Zooey Deschanel), excelente trama. Altamente recomendable.
Por cierto, la chica que estaba sola una fila adelante se me escabulló sin poder observar hacia dónde, no corrí con suerte el domingo.

Coger sin amar ("sexo sin amor" esta choteado)




¿En que momento me acostumbré a esto de las artes amatorias y mamatorias sin sentir absolutamente nada por esas mujeres? Bueno, por lo menos simpatía…¿fue en el momento en que después de coger con Adriana me largué de la habitación del hotel sin decir ni adiós y no supe de ella hasta que la corrieron de la oficina? ¿O quizás después de coger con Eloisa y bastó una llamada para decir “creo que esto no funciona”? talvez ha sido la indecisión de iniciar una relación en serio, o a lo mejor mi reconocida incapacidad para amar nuevamente o mas bien el recuerdo de aquella mujer que suponía la perfección: hacer el amor y después retozar desnudos entre las sabanas y charlar del mundo y de la vida hasta el cansancio…no lo se, o quizás sí lo se: el probar las mieles del sexo y del noviazgo sin las naturales consecuencias; los celos, las escenas, las discusiones, los malentendidos, la incertidumbre, las ausencias, las nostalgias, etc.

Dice García Márquez en su libro "Memorias de mis putas tristes" que el sexo es el consuelo que tenemos cuando el amor no nos alcanza, y no es que en realmente esté de acuerdo con la frase, solo que por el momento no me alcanza para mas…tengo hoyos en los bolsillos y las monedas no me alcanzan para mas.

¿Conformismo?

Recuerdo una noche de copas en el Penthouse cerca de Avenida Central hace dos años; los amigos, la música, el brandy, el tabaco…todo conspiró esa noche para que el diablo me sonriera doblemente: Alexa (que acababa de terminar con su novio unas horas antes) en el baño del bar, y Fabiola en mi cama, en mi casa, las dos, amigas de años.

Alexa es una chica agradable a la vista y al tacto y para no ser injusto diré que es buena conversadora también. Era creo que cuarto para las doce cuando después de bebernos el ultimo trago, nos miramos con malicia inusitada, con deseo carnal. No lo pensé dos veces, en realidad instintivamente le dije “vamos a platicar afuera”, en aquel entonces el segundo baño del lugar estaba en reparación, y afortunadamente para nosotros, lejos de las mesas y del escenario. No recuerdo muchos detalles y no por ebriedad, sino por que en verdad sucede que mi memoria siempre ha sido mas auditiva que visual, solo recuerdo algunos jadeos y escenas borrosas de Alexa acaballada en mí al compás de una rola de Porcupine Tree (un bar muy progresivo) y posteriormente eyaculando en sus senos.

Regresamos a la mesa con las frentes aperladas y ruborizados pero nadie notó la ausencia ni la sofocación de nuestros corazones. Esa noche le tocó conducir a Eduardo. En la parte trasera del auto, Alexa y Fabiola sentadas en las piernas de los demás por turnos y enfrente Ismael…el novio de Fabiola.

Como era costumbre me pasaron a dejar a mí en primer lugar por la cercanía de mi casa con aquel bar. Después de las despedidas y los promesas de reunirnos en otra ocasión bajé del Jetta 98 por la puerta trasera a solo dos cuadras de mi casa, cuando súbitamente Fabiola se bajó -probablemente para pasarse al lado de Ismael, su novio, en la parte de enfrente del auto, pensé- y comenzó a despedirse de todos diciendo “aquí me quedo” ante la mirada atónita del buen Isma que en ese momento me miró con furia de asesino; si las miradas matan yo estaría bien muerto con solo una ojeada de aquel abogado masón…....es (me dije) mi noche. No me fijé en la expresión de Alexa cuando nos alejamos del auto.

La intimidad con Fabiola la recuerdo bien quizás porque ya estaba 90 % más sobrio pero sobre todo porque deseaba mantenerme alerta para poder deleitarme con sus famosas tangas. 

En el preámbulo de aquella sesión sexual me confesó que recién había terminado con Ismael pero estaban en pláticas de un rencuentro (que bueno que no la convenció, pensé). Le invité un brandy a medias que guardaba en el closet a falta de cava y brindamos una vez mas por  su vieja amistad con Alexa. Las cosas con ella fluyeron de manera muy natural, no fue la desinhibición del alcohol, simplemente no hablamos mucho, los dos estábamos deseosos, solo vibramos; hasta ese momento me enteré de que gustaba de la música árabe, y yo un melómano empedernido, la deleité con mi colección de música tradicional árabe; Fairuz y Kalahary sonaban en el iphone conectado a un pequeño amplificador de cuatro bocinas que creaban un ambiente acústico en verdad delicioso: dos canales invertidos en cada lado de la recamara que producía un sonido vivo en verdad, los sonidos de las cítaras parecían salir debajo de mi cama, las Darbukas eran tocadas desde las puertas del closet.

Pues las famosas tangas resultaron una realidad, siempre he creído que nunca se debe sacrificar comodidad por vanidad, pero en este caso me importó nada que Fabiola se sintiera incomoda con ese hilo rozando sus partes mas nobles, el sacrificio valía la pena, en verdad lucía divina.

Esa noche me di un verdadero festín con sus carnes blancas y su perfume lavanda dulce, su lengua en mi miembro fue lo mejor que pude experimentar esa noche, (incluyendo el escuchar Fade de Porcupine Tree en vivo) y me costó trabajo mantenerme activo el tiempo razonable como para que  ella llegara al clímax también.

 Si habláramos de calificaciones, le pondría un ocho. 

A las 3 de la mañana dije “tienes que irte, debo descansar y en unas horas tengo audiencia” y en verdad era así. Le pedí un taxi con el viejo conocido que me traía y me llevaba en casos urgentes, como cuando no podía conducir por un pequeño caso de brutalidad alcohólica excesiva.

Recuerdo su encabronamiento, como si estuviera a punto de decir “coges, usas y botas” pero en realidad era al revés, ¡oh! si, las mujeres también usan y hasta compiten entre sus iguales. No quise averiguar si había estado conmigo para demostrarle algo a Alexa o no se qué diablos, la verdad no me importaba, me cogí a las dos en la misma noche. Total que se subió emputada al taxi y no la volví a ver sino hasta dos meses después.

Creo en verdad que en ese momento amé mas que nunca la soltería, la posibilidad de tener lo que en teoría solo se debe tener cuando amas; ahora me conformo con la posibilidad de compartir la cama, los hedores y los líquidos con una desconocida y despertar al día siguiente otra vez sólo, sin el compromiso de preparar desayunos o compartir la bañera, sólo con la intimidad y a tus anchas......ese...........ese es mi consuelo, con eso me conformo.

Continuará….

Prejuicioso con las Mujeres

Prejuzgar a la gente, las cosas, a las mujeres, todo! no es un ejercicio negativo, de hecho es un proceso natural del cerebro para clasificar las cosas, asi sabemos que las naranjas saben a naranjas y las manzanas a manzana, ya las probamos y tenemos una referencia, un parametro; en cuanto vemos a una mujer se crea una imagen similar a las imagenes de archivos antes de grabar en un CD: aparece una imagen del archivo de musica, pero no lo puedes reproducir (vaya analogia).



El punto es que sí se ha convertido en un deporte, pero no exclusivo de los hombres, asi te encontraras con mujeres que adoran esas tardes de cafe interminable hablando exclusivamente de sus opuestos.....¿sabes por que necesito clasificar a las mujeres? ( no hablo por todos los hombres, hablo por mi) necesito hacerlo y fallar, necesito hacerme una idea y fallar y descubrirlas como son, mejor de lo que pude haber pensado o imaginado jamas.
Necesito hacerlo para no perder la capacidad de asombro, sorprenderme a mi mismo, para saborear la vida........nada mas emocionante y excitante que conocer y amar mujeres, todas de manera distinta, no mejor, no peor, simplemente distinta.....
Por lo pronto seguire colocando a las mujeres en las categorias: las guapas, las inteligentes, las tiernas, las obsesivas, las orgullosas, las cachondas, las soñadoras.....y tu , mujer, ¿como eres?
Inspirado en un comentario de Areli Paz, una blogera y conductora de radio (88.9fm) muy linda.

El Abogado Penalista como parte activa de la Nota Roja.

En el escritorio.

El mes pasado (marzo) estuvo rodeado de situaciones que llamaron poderosamente la atención de la opinión pública tales como el caso del homicidio de la famosa niña Paullette y el sonado caso de 8 jóvenes ejecutados en dos municipios del estado de México en la misma noche (efectivamente, por el mismo comando armado) lo que se traduce o implicaría, sobre todo en este ultimo caso, que los ajustes de cuentas entre narcotraficantes ya no son exclusivos de los estados fronterizos, sino que cada vez se están acercando mas a la ciudad de la desesperanza.

¿Es la violencia un método de aplacar a los rivales? Por el contrario, no hace falta ser criminólogo para adivinar que violencia genera más violencia, el resultado es siempre el mismo…muerte.

A la par que se desarrollan estos y cientos de acontecimientos violentos a lo ancho y largo del país, me corresponde analizar un asunto de homicidio calificado en el despacho de abogados donde litigo. El asunto no esta marcado por el escándalo público, pero no por eso es  menos o mas importante: la muerte de un joven militar a manos de su propia esposa, Nancy Vega Hernandez.

Tener el expediente en el escritorio (averiguación previa, causa y hasta el toca penal) es como tener una novela frente a ti que ofrece historias de varios personajes (testigos, denunciantes) opiniones (pliego de posiciones, diligencias, peritajes)  y posible solución al entramado sangriento (conclusiones, sentencia) y entonces uno se convierte en una especie de autor adjunto que ofrece su conclusión alterna, algo así como una especie de novela o película experimental con varios desenlaces alternos dentro de la cual también el abogado es actor.

La historia completa de este homicidio en la próxima entrega.